10 signos de dolor en perros

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No será difícil percibir los signos de dolor en los perros, pero sí importante. Es necesario encontrar la causa de cada dolor a tiempo, pues si fuera un problema realmente grave sería crucial tratarlo lo antes posible. Aunque el síntoma más común de dolor en perros es un cambio de comportamiento general, no está de más saber qué más síntomas existen.

 

Cambios de comportamiento

Al igual que ocurre con las personas, si a un perro le duele algo no será el mismo. Esto será más fácil de descubrir si conocemos bien a nuestro perro, pues notaremos más el cambio de comportamiento. Si por el contrario acaba de llegar al hogar, por ejemplo porque acaba de ser adoptado, será algo más complicado notar si ese es su comportamiento habitual o es que le pasa algo.

Un perro que sienta dolor no tendrá ganas de hacer nada, querrá estar apartado de los demás y no hacer demasiados movimientos. No querrá jugar ni se mostrará contento, y el cambio de comportamiento será más que evidente.

Por supuesto, hay otra serie de comportamientos que indicarán si al perro le duele algo, más allá del cambio de comportamiento en general. Además, si notamos raro a nuestro perro, aunque no podamos sospechar qué le pasa, lo mejor será ir al veterinario para que lo examine.

 

No duerme bien

El dolor puede hacer que perro no se pueda dormir, y también que se despierte varias veces durante la noche. Es posible que intente cambiar de postura y moverse un poco por si así consigue reducir el dolor. Si el perro normalmente duerme bien durante la noche y no se suele despertar ni mover, que lo haga de manera continuada sin poder dormir puede ser señal de que algo le ocurre.

También puede ser que el perro duerma más de lo normal, pues a menos que sea un cachorro o un anciano no debería pasarse todo el día durmiendo sin hacer nada más. Se le podrá examinar en casa por si se encuentra alguna herida, aunque lo mejor será llevarlo al veterinario por si es algo más grave que necesite ser tratado con más urgencia. De esta forma la curación del perro será más rápida y efectiva.

 

Aislamiento

Cuando los perros se encuentran mal muchas veces quieren estar solos. Se irán a una habitación aislada, y en casos extremos es posible que ni siquiera saluden cuando alguien llega a casa. A menos que esté demasiado cansado porque ha realizado algún deporte, por ejemplo, esto no será un comportamiento normal, y habrá que tratar de averiguar qué es lo que le ocurre al perro.

No hay que agobiarle, reñirle ni obligarle a venir con nosotros, pero sí que habrá que observarlo por si tiene otros síntomas. Habrá que descubrir qué es lo que le ocurre, y si no podemos hacerlo en casa habrá que llevarlo a un veterinario. También puede ocurrir que el perro simplemente tenga un día malo y no le apetezca estar con nadie, pero si es un comportamiento que persiste probablemente sea porque le ocurre algo más, como que le duele algo.

 

No tiene ganas de comer

La pérdida de apetito es algo normal cuando un perro tiene algún dolor, al igual que ocurrirá si tiene alguna enfermedad. Es algo muy importante a lo que habrá que prestar atención, pues un perro que no coma ni beba podrá deshidratarse.

Se le puede obligar a beber, por ejemplo dándole agua de vez en cuando con una jeringuilla sin aguja, aunque tampoco es necesario forzarlo demasiado, pero sí que hay que evitar la deshidratación para que el perro no empeore aún más. En cuanto a la comida, en estos casos será mejor darle su comida favorita, que normalmente es una lata de comida húmeda, pues es más probable que quiera comer algo de este tipo.

Es raro que un perro pierda el apetito si no le ocurre nada malo, por lo que normalmente es síntoma de que se encuentra mal, le duele algo o está triste, así que habrá que encontrar la causa. 

Respiración acelerada

Es normal que cuando un perro sienta dolor también tenga estrés o ansiedad. Pierden en cierta forma el control sobre su cuerpo, lo que provoca que acaben jadeando demasiado debido al nerviosismo que le produce no poder controlar el dolor.

Además, es muy posible que el dolor se deba a algún problema en las vías respiratorias y sea precisamente este el problema. Para saberlo, habrá que ver si el perro no puede respirar correctamente, o si simplemente es una reacción del cuerpo ante la ansiedad que le produce el dolor que no puede eliminar.

No es difícil percibir este cambio en la respiración del perro, pues será muchísimo más acelerada de la normal. Esto también puede ocurrir, por supuesto, si el perro acaba de hacer ejercicio, momento en el que será completamente normal. Por el contrario, si el perro no ha hecho ejercicio y respira así, será signo de que algo le pasa.

 

Agresividad

A veces, el dolor hace que los perros se comporten de manera agresiva, pues tratan de evitar que se le acerque nadie por si le hace aún más daño. Los perros que no son agresivos normalmente no tienen por qué llegar a morder a nadie, sino simplemente gruñir cuando alguien se le esté acercando. Curiosamente, en perros que normalmente son agresivos se comportan de forma completamente opuesta.

Además, si el perro se encuentra mal en muchos casos no tendrá ganas de estar con nadie. Es verdad que muchas veces se aíslan ellos solos para estar más tranquilos, y si alguien les intenta sacar de su aislamiento sí que se mostrarán agresivos. Si un perro siempre es muy amable y cariñoso, y por algún motivo intenta morder o gruñe a quien se le acerque, será porque algo le ocurre y sería conveniente que lo examinase un veterinario.

 

Se lame mucho

Todos los perros se lamen de vez en cuando distintas partes de su cuerpo, pues para ellos es simplemente una cuestión de higiene. El problema aparece cuando lo hacen de manera compulsiva, sobre todo si se lamen alguna zona del cuerpo en concreto. Es muy probable que se deba a que sea esa zona donde siente el dolor.

En estos casos, habrá que examinar al perro para ver si tiene una herida interna o externa. Si es externa se verá fácilmente, y aunque él intentará curársela lamiéndose, esto podría empeorarla aún más. Por eso, si vemos que el perro se lame demasiado, sobre todo en algún lugar en concreto, estará bien examinarlo para evitar que empeore. Además, si no vemos ninguna herida es posible que se trate de un problema interno, por lo que estaría bien acudir al veterinario para que compruebe de qué se trata exactamente.

Llora

Cuando un perro llora es porque algo le pasa. Puede deberse a que quiere llamar la atención o que simplemente está aburrido, pero muchas veces también significa que algo le duele. Puede ser que gima de vez en cuando, por ejemplo al realizar algún movimiento, o también que llore de forma constante. Es normal también que si el llanto se debe a un dolor, el perro lo aumente a medida que alguien se acerque a tocarlo.

Los gemidos serán una forma de llamar la atención para que alguien les ayude, por lo que hay que comprobar si realmente le pasa algo. Si no encontramos el problema, pero el perro no para de llorar, habrá que llevarlo al veterinario para que sea él quien encuentre la causa. Muchos problemas se solucionan más fácilmente si se acude al principio, antes de que el perro haya empeorado.

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