Causas del vómito en los perros

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Es normal que los perros vomiten alguna vez, y esto puede deberse a diversas causas. Es muy importante saber reconocer las causas del vómito y diferenciarlas, pues algunas son mucho más peligrosas que otras. Aunque haya problemas que se pueden tratar en casa, si hay alguna duda lo mejor será acudir a un veterinario para determinar si hay algo más grave detrás que haya que tratar de una manera especial.

 

Gastroenteritis

La gastroenteritis en los perros es similar a la de los humanos, por lo que si no es demasiado grave podrá tratarse en casa. El perro además de vómitos tendrá diarrea, y no tendrá ganas de moverse mucho ni realizar demasiada actividad. Es muy importante prestar atención al perro y evitar que se deshidrate, por lo que habrá que darle agua constantemente, ya que de lo contrario la situación podría empeorar aún más.

A pesar de que se puede tratar en casa si es una gastroenteritis leve, si los síntomas duran dos días o más y no hay mejoría habrá que acudir al veterinario. De hecho, si no se tiene claro cómo actuar en casa desde el principio, tampoco estará mal pedir consejo al veterinario para que determine cuál es el tratamiento más adecuado. La gastroenteritis es algo muy normal que probablemente sufrirán todos los perros a lo largo de su vida, por lo que no hay por qué alarmarse.

Virus

Las infecciones por virus normalmente afectan más a los cachorros, y dos de las más populares son el moquillo o el parvo. Los vómitos, además de diarrea, pueden ser síntoma de que el perro ha contraído alguna de estas enfermedades. Son extremadamente contagiosas, y además incluso los humanos podemos ser portadores, a pesar de que a nosotros no nos afecte directamente.

A pesar de ser infecciones muy fáciles de contraer, por suerte existen vacunas para prevenirlas. Son infecciones muy peligrosas que si no se tratan a tiempo podrían acabar incluso en la muerte del animal, lo que significa que es extremadamente importante que un perro lleve siempre su calendario de vacunación al día. Por supuesto, un perro que tenga cualquier síntoma, por mínimo que sea, deberá ser examinado por un veterinario. Los vómitos pueden ser síntomas de este tipo de infecciones, así que si hay dudas lo mejor será consultar con un especialista.

 

Torsión gástrica

Desgraciadamente, la torsión gástrica es algo muy común en perros, sobre todo en los de razas de gran tamaño como el Gran Danés. Consiste en que el estómago se tuerce sobre sí mismo, de manera que la comida se quedará atrapada. El perro intentará vomitarla, pero no lo conseguirá, por lo que el vómito debido a la torsión gástrica será fácil de reconocer, ya que será básicamente saliva.

La torsión gástrica puede ser muy peligrosa, pues si no se detecta y trata a tiempo podrá cortar la circulación de la sangre en diferentes órganos, lo que acabaría en la muerte del perro. Es necesario realizar una operación para remediarlo, y detectarla pronto es esencial para su correcta recuperación.

A pesar de ser muy común, se puede intentar evitar de diversas formas, como impidiendo que el perro realice demasiado ejercicio antes o después de comer, y sobre todo que nunca coma ni beba demasiado rápido.

 

Parásitos intestinales

Los parásitos intestinales pueden hacer que el perro vomite. Ejemplos de ello son las tenias, pues provocan problemas gastrointestinales en el perro y es normal que acabe vomitando. Además de los vómitos, el perro tendrá una pérdida de apetito y de peso, y también un fuerte dolor abdominal.

Los parásitos pueden ser difíciles de detectar, por lo que sin duda la mejor opción será intentar prevenirlos. Para ello, bastará con la desparasitación del perro, algo que se tendrá que hacer con cierta frecuencia, y más aún cuando el perro es un cachorro. La tenia se encuentra en el intestino delgado, y es posible que un perro la ingiera a través de pulgas infectadas, o incluso carnes crudas o vísceras. Además de la desparasitación, una correcta alimentación de una buena calidad será esencial para que prevenir los parásitos intestinales en los perros, algo que puede resultar muy molesto para ellos.

Ha cambiado de dieta

No es recomendable que un perro cambie su dieta de manera brusca, pues esto podría perjudicar su estómago y hacer que vomite. Esto hay que tenerlo en cuenta tanto si se cambia completamente el tipo de comida, como por ejemplo pasa de alimentarse exclusivamente de pienso a alimentarse con recetas de la dieta BARF, y también si simplemente el perro empieza a ingerir un pienso con una composición diferente al anterior.

Para evitarlo, lo mejor es que el cambio de dieta se produzca poco a poco, introduciendo el nuevo alimento en la comida del perro y eliminando gradualmente el anterior. Además, hay que tener en cuenta que en algunas ocasiones los alimentos sí que se podrán mezclar en cierta medida. Un perro podrá alimentarse, por ejemplo, de pienso y de recetas BARF un mismo día, pero siempre teniendo en cuenta que no deberá hacerlo en una misma comida, pues esto sí que podría sentarle mal.

 

Tumores

Los tumores son fáciles de reconocer, pues en la mayoría de los casos bastará con tocar todo el pelo de los perros hasta encontrarlos. Pueden estar acompañado de vómitos, así como otra clase de síntomas que hacen que sea difícil confundir un tumor con otra cosa. Además, suelen padecerlos en mayor medida los perros de edad avanzada, por lo que lo mejor es que un veterinario los examine de vez en cuando al llegar a esta edad, de forma de que se pueda actuar lo más rápido y mejor posible.

 

Intoxicación

Los perros no pueden comer las mismas cosas que los humanos, y hay algunos alimentos que tiene prohibidos por resultar tóxicos para ellos. Algunos serán más graves que otros, pudiendo ocasionar incluso la muerte del perro, mientras que otros simplemente le sentarán mal y harán que vomite.

Además, es posible que un perro tenga alergias determinados alimentos, por lo que habrá que detectarlos a tiempo para eliminarlos completamente de la alimentación del perro. Algunos de los alimentos tóxicos para perros son el chocolate y la cebolla, pero también las semillas de determinadas frutas.

Por supuesto, a cada perro le puede sentar mal una cosa diferente, pero hay una serie de alimentos que están prohibidos para todos ellos. Además de los alimentos, los perros también pueden intoxicarse de otras formas, como por ejemplo comiendo alguna planta venenosa para perros que se encuentren por la calle. Por eso, es muy importante vigilar en todo momento a dónde se acercan cuando salen a pasear.

Ha comido demasiado rápido

Es muy importante que los perros no coman ni beban demasiado rápido, pues esto podría causar problemas graves como la ya mencionada torsión de estómago. Además de esto, podría ser que al perro simplemente le siente mal lo que haya ingerido, por lo que acabará vomitando una espuma blanca.

Aunque no es algo especialmente grave, es un problema de comportamiento que hay que solucionar, pues si el perro siempre come demasiado rápido sí que podrá acabar sufriendo una torsión de estómago. Hay comederos especiales que tienen una serie de formas que obligan al perro a que coma más lento, y también se podrá solucionar fácilmente racionando la comida y dejando un cierto periodo de tiempo entre una ración y otra.

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