¿Cómo debe ser una sesión de adiestramiento canino?

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A la hora de realizar el adiestramiento de un perro habrá que tener en cuenta diferentes aspectos como la duración de la sesión o los métodos a utilizar para el aprendizaje. Es muy importante tener paciencia y centrarse en los refuerzos positivos, pues esto ayudará al perro a comprender mejor las órdenes. Además, hay que avanzar el aprendizaje progresivamente, de manera que se vaya aumentando la dificultad poco a poco. No hay que cansar al perro en exceso ni agobiarlo, pues esto puede hacer que el entrenamiento no sea productivo.

 

Lugar de la sesión de entrenamiento

Adiestrar a un perro puede ser algo complicado al principio, por lo que hay que facilitar el proceso todo lo posible. Al inicio, será recomendable entrenarlo en una zona donde no haya demasiadas distracciones, como por ejemplo otros perros o personas. Esto ayudará al perro a estar mucho más concentrado, pues no tendrá otras cosas cerca a las que poder prestar atención. Puede bastar con empezar el entrenamiento en casa.

Por supuesto, a medida que el perro vaya aprendiendo y cumpliendo las órdenes, se podrán realizar también fuera de casa, pues ya sabrá a qué tiene que prestar atención y a qué no.

De hecho, muchos parques para perros cuentan con zonas de entrenamiento para que puedan aprender diversos trucos, como por ejemplo saltar distintas vallas. Es normal que siempre haya algún perro correteando por estos lugares, lo que significa que será mejor acudir a ellos a medida que el entrenamiento vaya avanzando. Por supuesto, también se podrá acudir en horas en las que no haya nadie y el perro pueda estar plenamente concentrado a pesar de estar siendo entrenado por primera vez.

Es recomendable que la dificultad del entrenamiento crezca de manera gradual, lo que significa que será mejor que el perro aprenda a realizar las órdenes incluso aunque esté rodeado de otra clase de estímulos. Por esto, cuando tenga una orden más o menos aprendida en un lugar tranquilo, se podrá llevar a un lugar más concurrido para ver si la realiza a pesar de tener cerca muchas otras cosas a las que prestar atención.

Duración de la sesión de entrenamiento

Al igual que cuando se aprende cualquier cosa, lo mejor es que se dedique un rato cada día al entrenamiento. Desgraciadamente esto no siempre es posible, por lo que habrá que entrar al perro como mínimo dos o tres veces a la semana. Por supuesto, esto se deberá adaptar a las características de cada perro, pues habrá unos que aprendan más rápido y fácilmente que otros.

Como hay que hacer que el perro se sienta cómodo en todo momento, no hay que dedicarle demasiado tiempo al adiestramiento. Además, al principio le costará mucho, por lo que no hay que pretender que mantenga la concentración demasiado tiempo. El perro podría llegar a estresarse y sentirse agobiado, algo que sería perjudicial para el adiestramiento. Será suficiente con dedicar unos cinco minutos al día para ir aumentando el tiempo progresivamente.

Aunque un perro lleve mucho tiempo entrenándose, la duración del entrenamiento tampoco debe alargarse demasiado. Bastará con dedicar doce minutos al día en cada sesión. Además, hay que tener en cuenta que siempre es recomendable dedicar los primeros minutos a repasar lo aprendido anteriormente, tanto si el perro lleva mucho tiempo entrenándose como si no.

 

No todas las órdenes necesitan el mismo tiempo

Por supuesto, el nivel de dificultad de la orden también marcará la duración del entrenamiento. Si se pretende que el perro aprenda algo muy difícil, no se puede pretender que esté demasiado tiempo concentrado en eso, pues se cansaría y agobiaría rápidamente. Por eso, a la hora de enseñarle alguna orden compleja a algún perro, será recomendable reducir el tiempo de las sesiones de entrenamiento. Es muy importante que el perro no se canse demasiado ni física ni mentalmente, pues esto entorpecería los resultados del adiestramiento. Por el contrario, un entrenamiento corto puede dar muy buenos resultados si el perro ha estado concentrado y tranquilo en todo momento, sin llegar a agotarse.

Refuerzos positivos

Una vez se tenga claro el lugar y la duración de la sesión de adiestramiento, habrá que saber cómo actuar. Es esencial que sea a base de refuerzos positivos, pues es la forma más cómoda y agradable de aprender para un perro. Consiste en premiarlo cuando haga las cosas bien, sin necesidad de castigarlo cuando se equivoque. De esta forma, se centrará en hacer lo que se le pide para obtener su premio, llevándolo a mejorar cada vez más.

El premio puede ser alguna golosina o caricia, y también se podría usar algún aparato como el clicker para perros. Tiene un botón que emite un sonido al accionarse, indicando al perro que ha hecho bien lo que se le ha pedido. Tienen que aprender a relacionar el sonido con algo bueno, pero a largo plazo será muy útil. También hay opciones similares para perros sordos, como por ejemplo usar un puntero láser que se accione al felicitar al perro.

Por otro lado, los refuerzos negativos se centran en castigar al perro cuando se equivoca y hace las cosas mal. Las sesiones de entrenamiento que se hagan de esta manera no tendrán ningún beneficio, pues el perro se sentirá mal y agobiado, y realizará las órdenes por temor a ser castigado. Es más fácil que se acabe confundiendo aún más a medida que aprenda cosas nuevas, pues no comprenderá del todo las órdenes. Por eso, sin ninguna duda, la mejor opción es seguir en todo momento el adiestramiento con refuerzos positivos.

Consejos generales

Es esencial que las sesiones de entrenamiento vayan aumentando de dificultad de manera progresiva. Esto hace referencia a las órdenes que se quieran enseñar al perro, pero también al lugar y duración de las sesiones. Hay que recordar que una orden compleja será mejor combinarla con una sesión algo más corta.

Hay que tener muchísima paciencia y tranquilidad. El perro podrá notarlo, y comprenderá que no hay prisa porque aprenda lo que tiene que aprender. Esto hará que esté mucho más relajado, y que por lo tanto se concentre mejor que estando constantemente en tensión.

Las sesiones deben variar, pues si todos los días se hace lo mismo el perro acabaría aburriéndose y perdiendo interés. Por supuesto, sí se puede dedicar un tiempo al inicio para recordar lo que ya ha aprendido, y de hecho es algo muy recomendable.

Si las sesiones se van a llevar a cabo en lugares donde haya otros perros, deberá haber aprendido a socializar correctamente y comprender que su presencia no supone ningún problema. Esto facilitará evitar que el perro se distraiga si se le acerca otro a jugar.

 

Saber usar correctamente los premios

No hay que tener miedo de premiar al perro. Es cierto que no es del todo aconsejable que esté constantemente comiendo golosinas, pero hay otras formas de premiarlo, como por ejemplo usando el clicker para perros. Ellos entenderán el adiestramiento como una forma de obtener una recompensa, y si no la obtienen de vez en cuando se podrán aburrir y querrán finalizar ya el adiestramiento.

Además, es importante que el premio se le dé justo cuando ha hecho algo bien. Si se espera demasiado se podría confundir, pues él relacionará la recompensa con lo que ha hecho en el instante de antes. Si no ha dado tiempo de reaccionar y el perro ya está haciendo otra cosa, será mejor dejarlo pasar antes que confundirlo.

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  2. […] le has adiestrado bien y pasea contigo al lado sin necesidad de correa, te dará la satisfacción de observar que se […]

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