Consejos para la educación higiénica del cachorro

Puppy on absorbent litter. Accustom the dog to the toilet. Training pets
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Enseñar a un cachorro a hacer sus necesidades donde debe es algo esencial, pero también puede ser un proceso largo y complicado. Hay una serie de pasos que se deben seguir, y se pueden resumir en controlar sus comidas, destinar un lugar de la casa para ello, y posteriormente enseñarle a hacerlo en la calle. Por supuesto, el aprendizaje debe ser siempre a base de refuerzos positivos, entendiendo que si el perro no hace caso es porque es demasiado pequeño y todavía no entiende qué es lo que se le está pidiendo. Es cuestión de tiempo que aprenda y haga las cosas correctamente, por lo que la paciencia es fundamental a la hora de enseñar a un perro cualquier cosa nueva.

Control de la comida y bebida

Los cachorros tendrán ganas de hacer sus necesidades poco tiempo después de haber comido o bebido. Si no tienen un horario de comidas establecido, significa que podrán comer a cualquier hora, y por tanto, también harán sus necesidades en cualquier momento. La mejor opción es controlar cuándo come, ya sea poniéndole la comida como el pienso únicamente en determinados momentos del día, o simplemente estar atento a cuándo lo hace.

Es recomendable que tengan agua durante todo el día, así que en este caso la mejor opción es controlarlo. Sin embargo, durante la noche se puede retirar siempre que no haga demasiado calor y que el perro no tenga algún problema que necesite beber abundante agua. Esto evitará encontrar sorpresas al despertarse por la mañana, aunque siempre hay que tener en cuenta que es posible que los cachorros no consigan aguantar sin hacer sus necesidades toda la noche, incluso aunque haga tiempo desde que bebieron agua.

Habrá que vigilar al perro durante varios minutos desde que termine de comer o beber. Como los cachorros no pueden aguantar largos periodos de tiempo, no tardarán mucho en querer hacer sus necesidades. El momento en el que se agache para hacerlas es esencial, pues a partir de ahí empieza el aprendizaje. Primero se deberá coger y poner encima de un lugar destinado específicamente para ello, para posteriormente empezar a enseñarle a hacerlo en la calle. Hay que tener mucha paciencia, pues al cachorro le costará los primeros días.

 

Tener un lugar destinado para ello en casa

El primer paso es elegir qué lugar de la casa será el destinado a que el perro haga ahí sus necesidades. Lo normal es elegir el cuarto de baño, aunque eso depende de cada persona. Una vez seleccionado, se debe poner una empapadera para cachorros destinada para este fin, aunque también bastará con periódicos. Una vez elegido y preparado el lugar, lo que hay que hacer es prestar atención al perro.

Poco tiempo después de comer y beber intentará hacer sus necesidades en cualquier lugar de la casa. Es fundamental cogerlo a tiempo y ponerlo encima de los periódicos o la empapadera. Cuando haga ahí sus necesidades, es recomendable premiarlo con alguna chuche, o simplemente acariciarle o decirle lo bien que lo ha hecho. Al principio no entenderá nada, pero poco a poco irá relacionando hacer ahí sus necesidades con hacer las cosas bien, y será él solo quien vaya a ese lugar, sin necesidad de que lo cojan en brazos y lo lleven.

Por supuesto, esto no ocurrirá de un día para otro, pero los perros son animales muy inteligentes y no les costará demasiado aprender. Enseñar a un cachorro puede ser difícil, pero es algo que recordará para toda la vida, así que es un tiempo bien invertido. Cuando el perro haya aprendido completamente cuál es el lugar donde hacer sus necesidades dentro de casa, será momento de enseñarle a hacerlas en la calle. 

Empezar a enseñarle a hacer sus necesidades en la calle

Cuando un cachorro está aprendiendo a hacer sus necesidades en la calle, debe salir con bastante frecuencia. Como mínimo, deberá dar paseos al levantarse y antes de acostarse, después de comer y beber y cuando quien lo vaya a sacar llegue a casa. Por supuesto, si el perro se muestra inquieto o parece que quiere hacer sus necesidades, también será necesario sacarle. Hay que darle las oportunidades necesarias para que aprenda correctamente.

Los primeros días puede resultar difícil, pues el perro estará acostumbrado a hacer sus necesidades en el lugar de la casa destinado a ello, y no entenderá que las tiene que hacer en la calle. Por eso, puede resultar efectivo sacar periódicos o una empapadera y ponerlos en la calle, para que de esta forma el perro pueda entender lo que se le está pidiendo. Además, si se le saca cuando se ve que no puede aguantar más, obviamente lo hará en la calle. Después habrá que felicitarlo o incluso premiarlo, para que sepa que lo que ha hecho es lo que se debe hacer.

Hay que dejarlo en la calle el tiempo necesario para que se concentre, no basta con estar dos minutos fuera de casa. Debe oler todo lo que quiera y pasear a su ritmo, y decidir cuándo quiere hacer sus necesidades. Cuando comience a aprender, habrá que ir quitando poco a poco los periódicos o empapadera de casa, para que aprenda que ahí ya no tiene que hacer nada. 

Qué hacer si hay incidentes

Si se pilla al perro haciendo sus necesidades donde no debe, se le puede reñir y llevarlo rápidamente hasta el lugar destinado para ello. Si por el contrario se llega a casa y se ve que lo ha hecho, pero no se le ha pillado en el momento, será inútil reñirle, pues el perro no sabrá por qué se le está riñendo. En todo caso, nunca hay que reñirle en exceso, simplemente con decirle que no o algo similar ya aprenderá que eso no debe hacerlo. Es normal que los primeros días haya incidentes, pues el perro todavía no habrá aprendido lo que debe hacer, pero poco a poco se irán obteniendo buenos resultados, lo importante es tener paciencia.

 

Refuerzos positivos

A la hora de enseñar cualquier cosa a un perro, siempre hay que tener en cuenta que debe hacerse a base de refuerzos positivos. Esta forma de educar premia al perro cuando hace lo que se le pide, comprendiendo que hay que tener constancia y paciencia, y sobre todo que los resultados no se consiguen de un día para otro. Consiste en premiar al perro cuando haga lo que se le pide, ya sea con una chuche, o simplemente acariciándole la cabeza y diciéndole unas palabras bonitas. Hay que eliminar los refuerzos negativos, que son castigos para el perro cuando se equivoca, en ocasiones incluso se les pega. Esto hace que los perros tengan miedo a aprender, y obedezcan para intentar no ser castigados, pero realmente no aprenden qué es lo que están haciendo.

Los refuerzos positivos son la mejor opción para enseñar a un perro, y tienen tanto éxito que han salido al mercado incluso aparatos que complementan este entrenamiento. Un ejemplo de ello es el clicker para perros, un utensilio que emite un sonido específico que el perro debe relacionar con algo bueno. Cuando haga las cosas bien, se accionará y el perro comprenderá que es eso lo que debe hacer.

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