¿Debo sacrificar a mi perro?

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Sacrificar a un perro es una decisión muy difícil de tomar, y tampoco es algo que se pueda decidir rápidamente. Habrá que meditarlo demasiado, y nunca habrá que sacrificar a un perro simplemente como un castigo por haber hecho algo mal, o tampoco si está sano. El único motivo real por el que se podría considerar sacrificarlo sería porque por diversas causas está sufriendo demasiado, y está claro que nunca podrá recuperarse y que si sigue vivo lo único que podrá hacer es sufrir. Esto solo lo puede determinar un veterinario, por lo que siempre debe ser él quien recomiende en qué situación será mejor sacrificar a un perro.

 

Si el perro está sufriendo al ser demasiado mayor

Los perros ancianos son en muchas ocasiones los más abandonados y sacrificados. No hay por qué sacrificar a un perro cuando sea demasiado mayor, ya que es algo que le ocurrirá a todos. Es normal que su comportamiento cambie un poco, y también su forma física, ya que por lo general tendrán menos ganas de hacer ejercicio y de moverse, y también dormirán más de lo normal comparándose con un perro de edad adulta.

Además, por lo general los perros mayores tienen más problemas de salud que los más jóvenes. Sin embargo, siguen siendo perros, los mismos que eran unos años antes, y no hay que sacrificarlos simplemente porque hayan envejecido, al igual que tampoco se haría con un familiar que ya sea demasiado mayor.

Por supuesto, en muchos casos, sobre todo cuando sean especialmente mayores, los perros empezarán a sufrir demasiado. Perderán la capacidad de hacer cosas sencillas como simplemente salir a la calle a dar algún paseo y en casos extremos ni siquiera podrán comer por sí solos. Además, es posible que al tener una edad demasiado avanzada y no poder hacer cosas por sí mismos, lo único que sientan sea sufrimiento.

En estos últimos casos, y únicamente cuando el perro esté sufriendo demasiado, sí podría empezar a considerarse sacrificarlo. Por supuesto, no bastará con que el perro sea un anciano, sino que habrá que asegurarse de que lo único que podrá hacer el resto de su vida sea sufrir. A muchos perros ancianos todavía le quedan muchos buenos momentos por delante, así que es muy importante saber cuándo un perro está únicamente sufriendo y nunca podrá recuperarse. Por eso mismo, lo mejor es que sea el veterinario, una vez más, quien aconseje que el sacrificio es lo mejor.

Si el perro tiene una enfermedad crónica o degenerativa

Por desgracia, algunos perros a lo largo de su vida contraen alguna enfermedad crónica o degenerativa. Por supuesto, no todas las enfermedades son incurables ni harán que el perro se encuentre tan mal que haya que sacrificarlo. Sin embargo, en algunas ocasiones es posible que el veterinario esté completamente seguro de que el perro no se va a recuperar nunca, sino que cada vez va a empeorar más y no va a dejar de sufrir. En este tipo de casos, el sacrificio empieza a ser una opción a considerar, aunque siempre debe ser el veterinario quien lo recomiende, pues es el único que puede aconsejar qué es lo mejor para cada perro.

Hay enfermedades graves que pueden afectar en gran medida al perro, y confirman que nunca podrán volver a tener una vida normal. Un ejemplo de ello es un cáncer terminal que le cause un gran dolor, pues no hay ningún remedio que le pueda aportar una calidad de vida decente. Sin embargo, esto no es lo más común, ya que hay muy pocas enfermedades que hagan que el perro llegue a este punto. Por lo general, las enfermedades, incluso aunque son graves, tienen un tratamiento para curar o paliar los síntomas, de manera que el perro pueda seguir viviendo más o menos cómodamente.

Si desgraciadamente nos encontramos con un perro que posee una enfermedad que verdaderamente no tiene solución, y que lo único que hará el perro el resto de su vida será sufrir, el veterinario probablemente aconseje que lo mejor es sacrificarlo. Hay que tener en cuenta que si la enfermedad ha llegado hasta ese punto el perro ya no será él mismo, sino que únicamente estará viviendo para sufrir. Por supuesto, nunca hay que sacrificar a un perro si su enfermedad tiene solución.

 

Si el perro tiene lesiones graves tras un accidente

Es posible que los perros tengan accidentes a lo largo de su vida. Muchos de ellos no serán graves, sino que tendrán problemas fáciles de solucionar que permitirán que con el tiempo vuelvan a tener una vida normal. Sin embargo, hay otros que pueden tener accidentes especialmente graves, y que los daños sean irreversibles.

Es posible que estos accidentes afecten gravemente a la salud física del perro, pero también podrían perjudicar su salud mental. Desgraciadamente, cada día hay muchos perros que son atropellados y que las consecuencias son verdaderamente graves, y está claro que nunca saldrán adelante ni podrán recuperarse. En estos casos, y únicamente cuando esté del todo claro que las consecuencias son irreparables, y sobre todo que si el perro sigue vivo estará condenado a una vida de sufrimiento, podría ser recomendable sacrificarlo.

Por supuesto, esto no es una decisión que se pueda tomar rápidamente y sin haberlo pensado demasiado. Habrá que tener totalmente claro que el perro no podrá recuperarse, y que si sigue viviendo lo único que hará será sufrir. Si por el contrario, a pesar de haber tenido un accidente grave, el perro podrá mejorar y estar más o menos bien en un futuro, nunca habrá que sacrificarlo aunque a corto plazo vaya a sufrir, ya que está claro que podrá volver a tener una vida feliz.

Si el perro ha mordido a alguien

Hay muchas personas que creen que si un perro ha mordido a alguien, ya sea otro perro, cualquier animal o un humano, hay que sacrificarlo. Esto es un gran error, y es que lo que hay que hacer es centrarse en su educación, pues un perro que muerda a otros será un perro que no haya aprendido a socializar correctamente.

Por supuesto, si a pesar de que un perro reciba una buena educación es algo agresivo, habrá que tenerlo en cuenta al sacarlo a la calle y relacionarse con los demás. Será recomendable vigilarlo en todo momento, además de que pasee con un bozal y siempre con la correa puesta. Sin embargo, lo mejor de todo es corregir esta actitud, y si no se puede hacer en casa habrá que contactar con un adiestrador profesional para que ayude en el proceso.

Los perros no son agresivos por naturaleza, ni siquiera las razas consideradas Potencialmente Peligrosas. Los principales problemas de comportamiento provienen de una mala o insuficiente educación, lo que significa que si un perro muerde a otro, es muy probable que no sea únicamente culpa suya, sino de la educación que haya recibido a lo largo de su vida.

Por esto mismo, es muy fácil darse cuenta de que no hay que sacrificar a un perro si ha mordido o atacado a alguien. Por supuesto, habrá que reñirle y enseñarle que eso está mal y es algo que no se puede hacer, pero sacrificar a un perro porque haya mordido será un castigo demasiado elevado para un problema que viene precisamente de una falta de educación.

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