Garrapatas en perros – Encontrarlas y eliminarlas

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Para los amantes de los animales y en especial de los domésticos, el cuidado es fundamental para darles calidad de vida. Nos esforzamos porque estén bien alimentados y que también hagan ejercicio, pero a veces dejamos de lado el factor higiene, que no solo consiste en bañarlos de vez en cuando sino en procurar que no tengan parásitos, como las garrapatas.

Las garrapatas son pequeños animales cercanos a las arañas y a los ácaros, y como parte de su naturaleza parasitaria, su función es la de succionar sangre de su huésped para extraer nutrientes y vivir; el problema es que en este intercambio puede transmitir enfermedades y causar mucho dolor, comezón y malestar en perros, gatos y hasta seres humanos.

Cómo evitarlas

Puesto que las garrapatas suelen vivir en climas calientes, será en primavera y verano cuando mayor peligro haya para nuestros perros; por esto en estas temporadas hay que estar muy atento a cómo se siente nuestra mascota tras un largo paseo por el parque o el bosque. Las garrapatas tienen mucha habilidad para saltar y pegarse a los pelos y la piel del animal. Por esto es importante constantemente cepillarles el pelaje a nuestras mascotas una vez al día y notar cambios es su piel como enrojecimiento o directamente pequeñas bolitas de carne en su cuerpo.

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Los lugares preferidos para alojarse son la parte baja del abdomen, las axilas y los hombros. Aquí hay que prestar especial atención. Aparte de este cuidado, debemos suministrarles al perro fármacos antiparasitarios al menos una vez al mes, ya sea de manera oral o por medio de algún ungüento o aerosol tópico que refresque el organismo de nuestra mascota.

Si en tu habitual cepillado a tu mascota te fijas en una garrapata deberás actuar de inmediato y retirarla, ya que cuanto menos tiempo permanezca el parásito en contacto con su huésped, menos probabilidades hay de contagiarse de una enfermedad. Las garrapatas tienen una apariencia a la de una pequeña pelota con múltiples patas del tamaño de un pequeño borrador de lápiz en estado normal, cuyo tamaño aumenta según la cantidad de sangre absorbida, lo que la hace ver más grande e hinchada con un brillo rojo por la sangre extraída.

Hay que ser muy cuidadoso y decidido a la hora de arrancar las garrapatas, ya que si no imprimimos la suficiente fuerza, la garrapata huirá y se alojará nuevamente en tu animal. Por medio del peine que utilices y cuando retires la garrapata de forma manual, tomándola de la cabeza, podrás matarla pisándola fuertemente con tus manos o pies, y escuchando un pequeño crujido que indicará que ya está muerta. Llegar a estos extremos de acabar una por una a cada garrapata es tedioso y peligroso, por eso siempre hay que mantener aseada a tu mascota ya que pueden estar ahí, pero como huevecillos minúsculos. Por esto es por lo que te da la impresión de que tu mascota siempre tiene parásitos, a pesar de que constantemente la estás aseando, porque la garrapata se apresura a colocar huevecillos y reproducirse por todo el animal. A veces permanece y a veces cambia de huésped y este intercambio sanguíneo es lo que la hace tan peligrosa para nuestras mascotas.

En la saliva de las garrapatas se alojan diferentes microorganismos que afectan a quien muerde, tales como Ehrlichia, Babesia o Borrelia; estos deben permanecer varios días para infectar al animal y causarle enfermedades tale como la Babesiosis. Por esto son tan peligrosas las garrapatas, porque son vectores de enfermedades más graves que no las afectan a ellas, sino a los huéspedes y no solo a los perros sino a todo tipo de mamíferos.

Cuando la garrapata muerde, se adhiere, succiona y se hincha, pasa a reposar fuera del cuerpo mordido y a digerir la sangre obtenida, tras eso espera y salta a una nueva víctima, siendo el hogar, el hábitat de tu mascota, podría saltar hacia gatos o humanos.

La babesiosis mencionada causa en el animal un shock hipotensivo y anemia hemolítica. Otra enfermedad transmitida por la garrapata sería la de Lyme y la ehrlichiosis canina, que resultan mortales para las mascotas que no son tratadas. Llegar a este punto es siempre grave y ya requiere de un tratamiento especializado por un profesional veterinario. Una enfermedad transmitida por la garrapata hará que tu mascota se sienta débil, pierda mucho peso, tenga temblores y rechace el alimento, vomitándolo o expulsándolo con diarrea, deshidratando poco a poco al animal; también es común la secreción de sustancias extrañas de su baba y su hocico.

Además de las mencionadas antes, existen más enfermedades provocadas por estos ectoparásitos, que ya hemos dejado claro también pueden afectar a los humanos; aquí hay un detallado de otras enfermedades con un período de mayor contagio y algunos síntomas presentes que nos indicarán si nuestra mascota lo padece:

  • Fiebre botonosa: La transmite la garrapata de perro y tarda en incubarse de 5 a 20 días en períodos de mayo a octubre, lo que le ocasionará al infectado, fiebre malestar general, e inyección conjuntival; esta se detecta examinando una muestra de sangre.
  • Enfermedad de Lyme: Transmitida por la garrapata ixodes ricinus, incubándose de 3 a 32 días en períodos de mayo a octubre, ocasionando al infectado enrojecimiento de la piel, meningitis y una artritis crónica; detectable por medio de un cultivo de sangre.
  • Debonal: Transmitida por la garrapata dermacentor marginatus incubándose en tan solo 7 días en los períodos de octubre a mayo, provocando en el animal infectado una necrosis del cuero cabelludo cerca de la picadura y una fiebre de bajo grado; detectable por serología.
  • Anaplasmosis humana: Transmitida por la garrapata ixodes ricinus, incubándose de 5 a 21 días, en los períodos de mayo a octubre; generando algo de gripe, fiebre, escalofríos, malestar general y a veces conjuntivitis; se detecta con un examen de sangre.
  • Babesiosis: También transmitida por la garrapata ixodes ricinus, incubándose de 7 a 14 días, en casos extremos hasta 60, en tiempos de mayo a octubre, ocasionando anorexia, fiebre, náuseas, escalofríos, inestabilidad emocional, ictericia, vómitos y adelgazamiento; se diagnostica tras un examinar la sangre.
  • Tularemia: Transmitida por la garrapata dermacentor margina, incubándose de 1 a 21 días, prácticamente desde el primer piquete hay riesgo de contagio, pero en animales, porque en humanos es más común por contacto con animal que la posea; contagiado provoca fiebre y malestar general; detectable por serología.
  • Fiebre hemorrágica Crimea-Congo: Transmitida por la garrapata hyalomma marginatum, que incuba la enfermedad en tiempos de 1 a 3 días en animales, pero en personas de 1 a 6 días, las personas por contacto también transmiten la enfermedad y es más común en períodos de mayo a octubre, provocando fiebre, fotofobia, vómitos, diarrea, dolor abdominal, somnolencia y sangrado de mucosas; se examina por medio de un cultivo de sangre,

Vemos que la garrapata con mayor índice de propagación de enfermedades es la ixodes ricinus, la garrapata más común en zonas boscosas y estas atacan en su mayoría a mamíferos, aunque no descartan adherirse a reptiles y aves. Es de color café oscuro y su mordedura no genera un dolor inmediato, por lo que pasa desapercibida. Puede aumentar hasta 100 veces su tamaño y es muy persistente en sus tres etapas de larva, ninfa y adulta, picando y cayendo en cada etapa de su vida hasta por dos años y multiplicándose a un ritmo de 2000 huevecillos en cada período de incubación. La otra garrapata dermacentor marginatus, es menos común, pero vemos que provoca enfermedades más graves y afecta también a los humanos, por su preferencia hacia mamíferos grandes.

¿Y si una garrapata me muerde a mí?

Imagina que estás en la ducha como de costumbre y sientes un intenso dolor constante desde hace unos días en una zona de tu pecho, revisándote resulta que aquella verruga que tenías parece haber aumentado de tamaño y parece que va a estallar, entonces piensas por un momento y recuerdas. ¿Yo tenía esa verruga antes? Tratas de frotarla un poco y se desprende y al girarla resulta que tenía 8 patas en movimiento ¡Sorpresa, te ha picado una garrapata!

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De manera inmediata debes acudir al médico y llevar la muestra del animal que te ha picado para así determinar los riesgos asociados a esa especie, en breve te darán medicamento preventivo y te harán exámenes de sangre para descartar enfermedades relativas a las garrapatas. No hay que entrar en pánico, pero sí en alerta, porque donde hubo una puede haber más, así que hay que procurar iniciar una búsqueda e higiene del lugar donde vives y de tus mascotas si es que tienes.

En el caso de España, son cuatro las garrapatas más comunes, en la zona mediterránea se haya la rhipicephalus sanguineus. Cerca al centro podemos observar la dermacentor reticulatus; y en la zona norte las famosas y ya mencionados ixodes ricinus junto al ixodes hexagonus. Cuando nos pica una garrapata no podremos saber la diferencia a primera vista, por esto se reitera conservar la muestra de la garrapata con la que tuvimos contacto y llevarla al doctor.

Recomendaciones finales

Recuerda que la higiene de tu mascota es fundamental para que no le ataquen las garrapatas ni tampoco otros parásitos. Y que cuidar de tu mascota es mucho más que darles alimento, jugar con ellos y comprarles juguetes, sino que tienes que ir más allá y hacer todo lo posible para evitarles al máximo cualquier dolencia o enfermedad, en este caso provocada por esas molestas garrapatas que no tienen la culpa, pues es su naturaleza y transmiten esas enfermedades de la cuales ni les afectan; pero a nosotros nos debe preocupar que estos males no recaigan en nuestros animales.

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Darles antiparasitarios cada mes, cepillarles el pelo una vez al día y fijarse en su comportamiento habitual por si se vuelve anormal son recomendaciones que nos evitarán el contagio y propagación de muchas enfermedades vistas. Recordemos que las garrapatas también pueden atacarnos y muchas de ellas muerden sin causar dolor, pero el malestar persistirá con el paso de los días y el riesgo de adquirir una enfermedad presente en ellas aumenta constantemente. Disfrutemos de nuestras mascotas libres de toda enfermedad.

Para que las garrapatas no te perjudiquen, procura no tocar a perros callejeros y, si lo haces, lávate muy bien las manos. Evita que tu pelo entre en contacto con animales en malas condiciones. E incluso en zonas con mucha vegetación donde puede haber garrapatas. Además, por supuesto, con tus perros dales una buena alimentación, que no se base únicamente en saciar su hambre, sino que le aporte al animal los nutrientes que necesita. Baña a tu mascota periódicamente y desparasita tanto externa como internamente a tu perro, siguiendo siempre las pautas del veterinario.

Tampoco olvides vacunar a tu perro, porque así garantizas que su organismo pueda defenderse ante las enfermedades que le puedan afectar a lo largo de su vida.

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