La alimentación del gato

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A la hora de alimentar un gato hay que tener en cuenta varios aspectos. Por ejemplo, es necesario saber qué tipos de comida hay, y cuál puede ser más beneficiosa para cada gato. Además, no todos comen a la misma hora ni de la misma manera. Habrá que adaptarse a cada uno, y en ocasiones será recomendable establecer horarios de comida, y que sea el humano quien la administre, y no el propio gato. Lo importante es que un gato coma justo la cantidad diaria que necesita, ni más ni menos, y que siempre cuente con los nutrientes necesarios.

 

Tipos de alimentos

Aunque lo más común es que los gatos se alimenten a base de pienso o alimento seco, hay más posibilidades que son igual de nutritivas y beneficiosas. Por eso, es necesario conocerlas todas y ver cuál es la que mejor se adapta a cada gato y a su modo de vida.

 

Alimento seco

Es el alimento más común, y también el más completo. Se encuentra en forma de bolas, y se le conoce popularmente como pienso. Este tipo de alimento, al ser algo duro y crujiente, beneficia a la dentadura del gato, pues la fortalece y elimina el sarro. Aportará una alimentación completa al gato, sin necesidad de suplementos. Hay que tener en cuenta que el alimento seco da mucha sed, por lo que un gato que siga una dieta a base de él tendrá que beber más agua que otro que se alimente de otra manera.

Es muy fácil de encontrar en tiendas, y hay diferentes gamas según las características del gato, especialmente su edad o si están castrados. Además, los hay de diferente composición, por lo que no tendrán que comer siempre exactamente lo mismo. También hay comida semiseca, que tendrá entre un 20% y un 40% de agua, pero a los gatos les gusta menos.

Alimento húmedo

El alimento húmedo suele venir enlatado y estar compuesto de carne o pescado. Es un buen premio para el gato, pero nunca debe ser su fuente de alimento principal ni comerlo con demasiada frecuencia. Aumentará el mal olor del aliento y las heces del gato, por lo que aunque a ellos les encante, no es la mejor opción como comida habitual. Además, hay que prestar especial atención a su composición, o simplemente adquirirlos de una marca de confianza, pues muchas veces están llenos de despojos o ingredientes de mala calidad que no harán ningún bien al gato. Como normalmente los gatos disfrutan mucho de esta comida, es recomendable tener siempre alguna lata preparada por casa. Se le puede dar cuando se ha portado bien, o incluso cuando haya algo que celebrar. Puede ser un premio, pero nunca debe llevar una alimentación exclusivamente a base de comida húmeda.

 

Dieta casera

A menos que sea alguien con experiencia en nutrición, es muy difícil que una dieta exclusivamente a base de comida casera sea beneficiosa para el gato. Lo mejor es alternarla con comida seca, pues de esta manera tendrá todos los nutrientes que necesita, y además disfrutará de la variedad. El gato puede comer carne o pescado, siempre sin espinas ni huesos que puedan hacerle daño al tragar. Como acompañamiento, también se les puede dar algún vegetal, o incluso pasta o arroz. Embutidos cocidos como jamón York o pavo pueden ser buenos, aunque no se debe abusar de ellos.

Aunque hablemos de comida casera, es imprescindible que el gato nunca coma las sobras de los humanos. Aunque parece que le gustan, será algo que perjudicará su salud, sobre todo porque acabará engordando. La comida del gato debe ser exclusivamente pensada y cocinada para él, y nunca deben dársele sobras.

 

Dieta natural

Hay gatos que están más tiempo en la calle que en casa, y en muchas ocasiones ellos se buscan su propio alimento. Hay que tener cuidado con eso, porque es posible que cacen animales como ratones y acaben contrayendo alguna enfermedad. Para evitarlo, bastará con que un gato tenga comida en casa que le aporte todos los nutrientes que necesita, y no eche en falta más comida cuando salga a la calle. Por supuesto, es normal, y también beneficioso, que coma alguna planta cuando sale. Son un elemento indispensable de la dieta de los gatos, y si no salen nunca a la calle, deberá haber hierba fresca en la casa donde vivan que puedan mordisquear. Esto les provocará el vómito, algo beneficioso para los gatos.

 

Horario de alimentación

Hay gatos que comen cuando ellos quieren, teniendo siempre la comida disponible, y otros con características especiales, a los que habrá que dársela en un determinado horario. Sea cual sea la opción elegida, lo importante es que siempre coma la cantidad que debe, y sobre todo que sea comida que se adapte a él y a sus necesidades nutricionales.

 

Siguiendo un horario establecido

Aunque lo normal sea que un gato decida cuándo comer, tener un horario establecido también tiene sus beneficios. Por ejemplo, hay gatos con sobrepeso que comen de más, y si se les dejara la comida todo el día, se les acabaría enseguida. Además, muchos comen por estrés o ansiedad entre otros motivos, y no porque realmente tengan hambre. En estos casos será mejor controlar las comidas del gato, teniendo en cuenta que lo normal es que coman aproximadamente tres veces al día.

Cuando se tiene más de un gato, es común que uno deba llevar una dieta distinta a la del otro, como por ejemplo un tipo de pienso distinto. Esto ocurre, por ejemplo, si son de edades muy distintas, depende del ejercicio que hagan o si uno está castrado y el otro no. Deberán comer comida diferente que se ajuste a las necesidades de cada uno. Por este tipo de motivos es también recomendable que sea el humano quien determine cuándo y qué deben comer los gatos, y no dejarles la comida puesta y que ellos se la administren.

 

A su ritmo

Cuando el gato no tiene ninguna necesidad especial, ni come más de la cuenta, se puede dejar la comida puesta todo el día para que él sea quien decida cómo y cuánto comer. Por lo general, los gatos suelen administrarse muy bien la comida, comiendo únicamente cuando de verdad lo necesitan. Habrá que tener en cuenta qué cantidad de comida debe tener el gato al día, y controlar que no se le esté dando más de lo que debería. Aunque siempre tenga la comida disponible, habrá que rellenarla cuando se acabe, y si esto se hace más veces de la cuenta es símbolo de que el gato está comiendo de más. En este caso, habrá que controlarla para evitar el sobrepeso.

Cómo cambiar la alimentación del gato

No se puede cambiar la alimentación de un gato directamente, pues esto podría ocasionar problemas digestivos. Lo ideal es hacerlo poco a poco. Sin embargo, hay ocasiones en las que la alimentación se cambia porque el gato no puede seguir con la actual de ninguna manera. Por ejemplo, si desarrolla una alergia, sería más perjudicial cambiar de alimentación poco a poco, que eliminar por completo de su dieta lo que origina la alergia.

Lo normal es que el cambio de alimentación sea por otro motivo, como por ejemplo la castración. En estos casos hay que hacerlo poco a poco. Al principio, se añadirá un 25% de la nueva alimentación a su dieta actual. Si el gato la digiere bien, en aproximadamente cuatro días se le dará para comer la mitad de alimentos de la dieta actual, y la otra mitad de la que se quiere implantar. Si sigue llevándola bien, dos días después se pasará a darle un 75% de la nueva dieta, y 25% de la antigua. Un día más tarde, se le podrá dar exclusivamente alimentos de la dieta nueva.

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