Parásitos intestinales en perros

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Los parásitos intestinales son un mal que siempre están presente en la vida de todo ser viviente, y los perros no escapan de esta realidad. Los parásitos son organismo que habitan en el cuerpo de otros seres para absorber la sangre o las sustancias que generan, en este caso el perro, con la alimentación.

Hay distintos tipos de parásitos, están los externos que la mayoría puedes verlos a simple vista en la piel, como garrapatas, pulgas, piojos y más complicado de observar, como son los ácaros. Además de los externos, están los parásitos internos que se albergan dentro del organismo y pueden alojarse en los pulmones o el corazón, pero lo más común es que sea en los intestinos.

Los parásitos intestinales

Este tipo de parásitos son de los que causa mayor daño a tu perro debido a que le hacen daño por dentro y ni te das cuenta hasta que ya es evidente el daño. Porque en ocasiones no presentan síntomas sino cuando ya está totalmente desarrollado el parásito y lleva tiempo viviendo y consumiendo al pobre animal.

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Debes observar las actitudes de tu perro cuando haya sospecha de contagio de algún parásito a través de una mala alimentación con productos poco higiénicos, o si comió de la basura o de las heces de otros perros. Observa bien cuando  parezca que tenga una incomodidad abdominal o empiece a perder peso o pelo rápidamente.

Todas estas señales deben ponerte en alerta para realizar chequeos con tu veterinario en caso de que veas un cambio en tu mascota. Cuando se tratan de parásitos intestinales, estos suelen ser gusanos de todas las formas y tamaños. Hay diez tipos de parásitos más comunes en los perros, los cuales son los siguientes:

Ancilostómidos

Estos tipos de parásitos tiene varias especies, pues están los Ancylostoma y Uncinaria stenocephala. Los ancilostómidos son un tipo de parásitos zoonótico, eso quiere decir que es transmisible a los humanos, por lo que hay que estar muy pendiente y atentos cuando se encuentren infestaciones en tu perro, porque puede haber una gran probabilidad de que tú también estés infestado.

Se transmiten de tres formas distintas: por penetración de la piel, generalmente a través de las patas en sitios donde haya rastros de este parásito; por vía oral a través de la ingesta de los huevos, que puede ocurrir cuando tu mascota come de las heces de otros perros; o por lactancia, que es cuando la madre está infestada por el parásito y, a través de la leche, transmite el parásito al cachorro.

Los ancilostómidos su objetivo final es alojarse en el intestino delgado para vivir de las sustancias que el perro ingiera. Dependiendo del área en donde se ubique del intestino, su periodo de desarrollo es de casi un mes completo, pero también depende de la vía de transmisión.

Con los cachorros, el parásito puede estar en menos de dos semanas habitando en el pequeño, y esto puedes notarlo si empieza a presentar anemia o diarreas constantes que si no es atendido pueden provocarles la muerte con facilidad. Y en los perros mayores pueden darles anemia ferropénica, es decir, un déficit de hierro en su sistema que puede ser no regenerativo.

Entre los parásitos ancilostómidos, están los ancylostoma que proliferan en climas húmedos y secos, como es el caso de las regiones tropicales de América, así como en el sudeste de Asia y también en ciertas zonas de Oceanía. En el caso de la uncinaria stenocephala, es más común que esté en lugares de clima templado y en regiones igualmente tropicales, pero con temperaturas un poco más frías.

Ascáridos (gusanos redondos)

Estos parásitos, también conocidos como gusanos redondos, es habitual en gatos y perros. El nombre científico es Toxocara canis, y es un zoonótico que puede contagiar ta tu mascota por medio de la ingesta de huevos infestados, o que la madre le haya transferido a través de la lactancia o incluso mediante la placenta.

Dependiendo de la vía de transmisión, el parásito puede incubarse dentro del perro aproximadamente de tres a cinco semanas hasta llegar a su madurez, y habitar en él de cuatro a seis meses.

Una de las maneras de infestación en las mascotas es a través de la ingesta de heces, por el entorno donde se encuentren o por consumo de carne cruda.

Están por toda Europa y los síntomas son falta de crecimiento, dolor o incomodidad abdominal, vómitos, diarrea, anorexia e incluso obstrucción gastrointestinal. Los perros adultos pueden incluso expulsar gusanos a través de sus heces.

Coccidios caninos

Estos parásitos también conocidos por Cystoisospora canis, afectan generalmente a los cachorros provocándoles diarrea acuosa e incluso hemorrágica, pérdida de peso, deshidratación, vómitos constantes y anorexia, pues el cachorro deja de alimentarse a causa de su malestar.

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Los perros desarrollan inmunidad contra la infección de este parásito y en la madurez incluso no presentan síntomas. Sin embargo, es otro de los parásitos que se pueden manifestar a temprana edad. Se pueden transmitir a causa de un entorno poco higiénico y por vía oral y fecal, y tienen un periodo de incubación de una semana a dos.

Criptosporidios

Al igual que los coccidios caninos, se transmiten de la misma manera, además de la ingesta de alimentos y agua contaminada. De igual forma los cachorros son los más propensos a sufrir por estos parásitos, sin embargo, a diferencia de los coccidios caninos este puede contagiar a los humanos.

Este tiene un periodo de incubación que puede ser a partir de dos días hasta dos semanas. Su síntoma es de diarrea aguda y acuosa, pero que en menos de dos semanas se puede tratar.

Estróngilos intestinales

Reciben el nombre de Strongyloides stercoralis, y pueden afectar a tu perro y también a ti. Afecta más a los cachorros.

Este parásito se puede observar en Europa, pero tiene mayor proliferación en el sur del continente. Tiene un periodo de incubación de casi diez días, pues depende de la vía de transmisión que puede ser por penetración, por la lactancia o por auto infección del organismo del perro.

Equinococo

Este tipo de parásitos, también llamado Echinococcus granulosus, no afecta de manera perjudicial en el animal pues no hay signos clínicos que lo detecten. Sin embargo, este tiene mucha repercusión en los seres humanos y el ganado, ya que se han detectado hidatidosis en todo el tórax, hígado, pulmones, corazón, todo lo que comprometa también al sistema digestivo.

Puede producirte insuficiencia funcional en el órgano afectado y puedes no saber que estés contagiado, pues rara vez se presentan síntomas y el periodo de incubación puede durar años ya que los quistes crecen de forma lenta.

En el perro este parásito alcanza su madurez casi a los dos meses de haberse contagiado. Se cree que es posiblemente los perros se conviertan en portadores al consumo de vísceras no cocinadas. El equinococo está presente en regiones de clima templado, zonas subtropicales, pero con temperaturas más frías y que sean sitios rurales junto con el ganado.

Giardia canina

Es muy similar que el criptosporidios, afecta a humano y sus vías de transmisión es por infección fecal y oral en la ingesta contaminada de alimentos y agua. Además de poderte contagiar, también lo hace en otros mamíferos pero sobre todo a las mascotas comunes como perros y gatos. Tiene un periodo de incubación corto de tres días a dos semanas.

Los síntomas que se pudieran observar en perros jóvenes o cachorros sería de diarrea aguda, porque no presentan fiebre y se mantienen activos a diferencia de otros parásitos que hacen que el animal decaiga, incluso de forma emocional, a causa de sus diversos malestares.

Gusano del esófago

El nombre científico es Spirocerca lupi, y es común que lo contraigan mas las mascotas que están en el campo o que lo frecuentan, ya que la infestación suele darse por contacto de otros animales como el escarabajo pelotero, o por comer roedores o vísceras de pollo.

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Tiene un periodo de incubación de seis meses  aproximadamente, afectando a las paredes gástricas y del esófago. Es habitual ver casos de este tipo en zonas tropicales y subtropicales, pero hay que aclarar que no es peligrosa para los humanos.

Generalmente no se presentan síntomas, no obstante, cuando la infección se agrava, los síntomas que pudiera tener tu mascota serían vómito, pérdida de peso, tos, incomodidades en su tórax y, en el peor de los casos, aneurisma aórtica. Esta última sí que puede generarle la muerte rápidamente.

Tenia canina

La tenia canina cuyo nombre es Dipylidium caninum, se manifiesta no solo en perro sino también en gatos. Este parásito puede infectar a los humanos, lo cual es zoonótico y su vía de transmisión es a través de ingesta de piojos o pulgas infectados. Por tanto, es común que se presente, ya que estos animales al ser parásitos externos suelen provocar prurito. Lo normal es que el animal se rasque y trate de quitarse la picazón o matar a los animalitos mordisqueándose.

Tiene un periodo de incubación de aproximadamente 21 días, ubicándose en el intestino delgado y puede albergar hasta varios años en el organismo del animal.

No suelen presentarse síntomas, sin embargo, en el peor de los casos este parásito puede causar obstrucción intestinal o enteritis. De lo contrario tu perro puede optar por arrastrarse caminando con las patas delanteras, debido a la comezón e irritación provocada en el ano gracias a la expulsión de segmentos del parásito en las heces.

Tricocéfalo

También conocida como Trichuris vulpis o gusano de látigo por su forma, puede tardar aproximadamente tres meses desde que entra en el organismo de tu perro hasta que se desarrolle completamente el parásito en su interior. Es común en toda Europa, pero hay más proliferación en centro y sur de dicho continente debido a las temperaturas que presenta, ya que favorecen a la propagación de los huevos infectados.

La infección se provoca por la ingesta accidental de estos huevos y puede habitar en el organismo de tu mascota hasta por un año y medio. No suele presentar síntomas, pero en todo caso sería una diarrea aguda con cólicos e incluso mucosidad y sangre en la expulsión de heces. Estas diarreas pueden provocar perdida de peso y anemia. Este parásito no afecta a los humanos.

Todos estos parásitos pueden ser tratados y diagnosticados a tiempo con su debido chequeo con el veterinario. Lo importante también es que haya una desparasitación de cada tres a cuatro meses y de mes a dos meses en caso de vivir en zonas rurales. Esto evitará que haya contagio y provoque males tanto a tu mascota como a ti mismo.

Ante cualquier sospecha de que tu mascota pueda tener algún parásito, corre al veterinario. Y si por la zona donde vives, hay parásitos o focos de infestación, evita llevarle a pasear por esas zonas.

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