Tipos de collares para perros

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Es normal que casi todos los perros usen collares, pero eso no implica que todos sean iguales. Aunque los más populares sean el collar de paseo y el arnés, hay una variedad que se debe conocer a la hora de elegir el collar óptimo para cada perro. Por supuesto, siempre se deben evitar los que pueden causar daño, pues aunque se usen en el entrenamiento, los refuerzos negativos no beneficiarán a ningún perro.

Collares estándar de paseo

Junto con el arnés, el collar de paseo es el más popular, y también uno de los que no están pensados para hacer daño al perro. Hay una gran variedad de modelos, colores e incluso cierres, para adaptarse mejor a cada perro. Los hay de colores lisos, estampados o de diseños exclusivos, de manera que será muy fácil que combinen con el pelaje de la mascota. También hay una gran variedad de materiales, desde nylon hasta cuero. Estos últimos son los que más duran, aunque como los collares por lo general no tienen un elevado precio, mucha gente prefiere adquirir uno de otro material, y así ir renovándolo a medida que se vaya deteriorando.

El cierre más común es con hebilla, y también el más resistente. Los hay de broche, pero si el perro tiene demasiada fuerza y tira de la correa lo puede llegar a abrir, por lo que no serviría de nada. Sin embargo, si el collar está bien colocado y sujeto, y el perro no tiene una gran fuerza, será tan válido como uno de hebilla. Es imprescindible que el perro tenga en el collar una placa con su nombre y el teléfono de su humano, pues en caso de pérdida será más fácil que vuelva a su hogar. Hay incluso collares que tienen estos datos incorporados en el cierre. También será necesario que tengan la placa que acredite que se han puesto la vacuna antirrábica correspondiente. 

Arnés

El arnés es el tipo de collar más recomendado por los veterinarios, pues no hace ningún daño al perro. El collar de paseo tampoco debe hacerlo, pero si se les tira demasiado de la correa puede haber problemas en el cuello, incluso de estrangulamiento. El arnés, en cambio, permite tirar de la correa del perro sin hacerle ningún daño. Se coloca sobre el pecho y el abdomen, por encima de la espalda, y se le engancha la correa igual que se haría con un collar de paseo. Los hay de nylon y de cuero, siendo los primeros los más cómodos y resistentes a los cambios de tiempo. Al igual que con los collares de paseo, se pueden encontrar en una gran variedad de colores y estampados.

Si el perro tiene problemas en el cuello, o incluso para respirar, esta será la mejor opción. Además, está diseñado para que no cause ninguna molestia al perro, a pesar de lo que pueda parecer por tener tantas cintas rodeando su cuerpo. Es imprescindible que la talla se ajuste a la del perro, pues si es demasiado pequeño le hará daño, y si es demasiado grande se podrá escapar. Al igual que otros collares, deberá tener una placa con sus datos y otra que certifique que ha sido vacunado contra la rabia.

Collares antiparasitarios

Es indispensable que un perro esté protegido contra las pulgas, garrapatas y contra otro tipo de insectos. Si no fuera así, podría contraer enfermedades muy perjudiciales. Esta protección se puede llevar a cabo poniéndole al perro un collar específico que repele a esos insectos tan peligrosos y desagradables para él. Aunque depende de la marca, lo normal es que este tipo de collares protejan durante unos 5 meses de pulgas, garrapatas y mosquitos flebotomo, que son los que transmiten la leishmania. Pasado el tiempo de efectividad, se deberá sustituir por otro.

Aunque estos collares son muy efectivos, no son recomendados para cualquier perro. Las sustancias tóxicas con las que cuenta pueden hacer daño a perros que tengan problemas de piel, provocando irritación u otro tipo de efectos secundarios. Estos perros deberán optar por otro método de protección contra los parásitos, normalmente una pipeta que se le eche en la espalda, aunque habrá que renovarla con mayor frecuencia que el collar antiparasitario. Con esta protección, el perro podrá disfrutar saliendo a la calle, relacionándose con otros perros y haciendo deporte por el parque de manera segura, evitando los parásitos.

Collares de semiahorque

Estos collares están pensados para los perros que son capaces de quitarse el collar cuando van de la correa por la calle. Cuando el perro tira de la correa, el collar se cierra, aunque no lo suficiente como para hacerle daño. Será algo molesto para el perro, pero de esta manera aprenderá que no tiene que tirar de la correa, y que por supuesto no debe quitarse el collar.

Si estos collares se ajustan demasiado funcionarían igual que un collar de ahorque. Esto causa daño en el perro, además de posibles problemas graves. Por eso, si se usa un collar de semiahorque es extremadamente importante colocarlo correctamente. Además, no están recomendados para cualquiera, sino únicamente para adiestradores profesionales que sepan cómo colocarlo sin dañar al perro. No deben usarlo todas las razas, sino únicamente los perros grandes o medianos que tengan una gran fuerza. Lo normal, como otros collares, es que estén fabricados de nylon o de cuero, y también se encuentran en una gran variedad de colores.

Collares de cabeza

El collar de cabeza es similar a un bozal, aunque su función es controlar la dirección del perro. Se usa cuando se le enseña a pasear con correa, pues cuando intente tirar de ella el collar lo impedirá. Aunque el collar de cabeza no le hace daño al perro, como el collar de ahorque o el collar de púas, sí que puede resultar bastante molesto. Además, el perro no podrá tirar de la correa, pero eso no significa que entienda que no debe hacerlo. Es un collar incómodo que no servirá para perros demasiado pequeños. Aunque hay mejores opciones, se puede usar en algunos perros, pues no es algo dañino para ellos.

 

Collares de ahorque

Este tipo de collar nunca es recomendable para ningún perro. Aunque se usan en muchas ocasiones en los entrenamientos, pueden dañar gravemente al perro, por lo que hay que evitarlos siempre. Este collar es una cadena metálica con una argolla en cada lado, de manera que cuando el perro tira, el collar se cerrará, ahogando al perro. Además del daño y molestia que le produce, a la larga puede ser todavía peor, pues el perro puede desarrollar problemas respiratorios, e incluso asfixiarse si el collar se estrecha demasiado. Si un perro tira de la correa se le puede enseñar a hacerlo sin necesidad de hacerle daño. Por ejemplo, si tira porque se quiere acercar a otros perros, deberá socializar más y aprender que los demás perros son amigos, no enemigos. Por tanto, un collar de ahorque es completamente innecesario, y no se recomienda su uso en ninguna circunstancia.

 

Collares de púas

El collar de púas es igual o más peligroso que el collar de ahorque. Está formado por una cadena que en su interior tiene púas, de forma que cuando el perro tire, se le clavarán. Obviamente, esto provocará un gran daño, y dependiendo de la fuerza con la que tira, las heridas pueden llegar a ser muy graves. Este collar, al igual que el de ahorque, no se debe usar en ningún momento. Lo ideal es un collar que no haga daño al perro, y con el que se sienta lo más cómodo posible. Nunca hay que entrenar a un perro a base de refuerzos negativos, pues ninguno aprenderá adecuadamente a base de miedo y dolor, y por supuesto es algo completamente innecesario.

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